No hace falta escribir demasiado, siempre lo digo de alguna manera u otra, sea directa o indirectamente. Sea escrito o susurrado sobre sus labios, sea a través de besos, de caricias, de sonrisas amplias, todo por él las provoca, siempre.
¿Hace falta ser totalmente serios en las conversaciones que tenemos cuando nos vemos? De verdad no hace falta tener algo totalmente coherente, siempre terminamos desviándonos y hablando de cualquier otra cosa, menos del tema principal, y cuando intentamos retomarlo es un desastre, la risa nos gana.
Palabras y más palabras, recuerdos y más recuerdos, deseos y más deseos... Y sentimientos por doquier.
Sólo espero el día para volverte a ver.
Morir en tus labios y revivir de tus caricias...
