Siempre me ha sido difícil aceptar que tus palabras sean más firmes que las mías, que puedas expresarte con dificultad pero lo hagas tan bien y preciso, en cambio yo puedo dar mil argumentos, decir mil palabras pero nada de estas llegarán tan bien como las tuyas.
Lágrimas han caído por estás frías y delicada mejillas hechas de porcelana fina. Sonrisas han nacido de mis medianos labios, que ni tan gruesos ni tan delgados siempre querrán acariciar de los tuyos. Suspiros que escapan de ellos y dejan que mi alma fluya frente a ti, cobije cada una de tus sonrisas pequeñas que me regalas cada vez que lo hago.
Entre tantas cosas más, una sonrisa, un beso y un cálido susurro en mi oído o sobre mis labios con aquella frase que tanto me gusta, estoy más que satisfecha, aunque me cueste aceptar que tus palabras son más completas que las mías...
