18 de octubre de 2012

「Cuts」

—「Querida Emily... Debo hablar por ti.


"Mi cuerpo débil como marioneta cayó en las colchas frías y ásperas de la cama, mi sonrisa estaba desvanecida totalmente, mi boca estaba curva a una pena eterna, cerré mis ojos un momento, sentía el cansancio recorrer mi piel, creando caricias poco suaves, suspiros afligidos escapaban de mis labios y el susurro de palabras inaudibles nacían de mi. Sólo pasaron unos minutos de aquella posición de nostalgia, pero mis veloces ojos se posaron en una sola cosa, aquel objeto sobre una mesa demacrada, oscura y sucia, estiré mi brazo, mis curiosos dedos tocaron aquel frío objeto y así, lo alcé frente a mi traviesa mirada, la tenue luz que entraba entre mis espesas y oscuras cortinas hacía que el filo de aquel objeto brillara con delicia, le dediqué el tiempo, lo observé, lo contemple y hasta acaricié el objeto cortante que tenía conmigo.

Un largo silencio que hace mucho estaba apoderado entre esas cuatro paredes con la puerta cerrada con pestillo, sola en una gran casa sin muchos muebles ni dedicación, levanté mi brazo izquierdo como una marioneta, mi mirada se posó en el filo, luego en mi blanca muñeca, sonreí amplio y luego hice que aquello se desvaneciera, apoyé el cortante en mi piel, presioné y deslice de esta, un ardor me recorrió el cuerpo, deje escapar un gemido de leve excitación al sentir aquella apertura en mi delicada piel, admiré como aquel líquido carmín fluía con lentitud, luego con un toque de desesperación, relamí mis labios y retiré el objeto. Repetí los pasos anteriores cinco, seis, siete... y más veces. Luego de observar el espectáculo, rápidamente cambié de mano el cortante, lo tomé con la izquierda, apoyé el filo y deje un corte profundo y lento desde mi muñeca hasta la cercanía del codo, por dentro, era todo tan satisfactorio...

Lancé el objeto a donde no pudiese verlo, y mi cuerpo por inercia se ladeo, mi mirada fija en un punto inexistente entre la pared y la cama, el líquido de color carmesí manchaba las blancas colchas, mis ojos se cerraron como si fuera el fin, cuando sólo eran simples cortes ejercidos en los brazos para buscar una solución, la peor solución. Aburrida de vivir gracias a pastillas, cinco a seis día y noche. Amante fiel de la cotidiana soledad que le dañaba, le perjudicaba, la traicionaba. Desquite de equivocación amorosa. Niñerías de la inexistente comprensión... De errores se aprende, pero eso jamás entró en mi cabeza. Jamás.

 Estaba segura, que si volvía a mirar mi reflejo vería lo demacrada que estaba por culpa de todo eso. Me despreciaría aún más y llegaría a utilizar otros métodos."

—「Perdóname... Emily.