. . .
31 de octubre de 2012
25 de octubre de 2012
「雨」
"Aquellas palabras no alimentaban mis pensamientos, aumentaba mis sensaciones a perder, pero no perdía el miedo, además obtuve una nostalgia por cada una de ellas. Cínicamente pude haber dicho que todo estaba bien cuando sabíamos que todo caía, así como caía ese aguacero de lágrimas sobre nuestros cuerpos, sin objeto para cubrirnos, empapados de dolorosas verdades, sin miradas donde podíamos describir cada uno de nuestros sentimientos...
¿Es qué acaso todo había muerto?"
Una lluvia de recuerdos que pronto se acabará.
¿Es qué acaso todo había muerto?"
23 de octubre de 2012
「Third month」
{Sólo necesitamos de nosotros para complementar la historia como queramos, darle la forma que deseamos, tener nuestros objetivos a cumplir, incluir nuevos personajes a nuestra vida...}
No hace falta escribir demasiado, siempre lo digo de alguna manera u otra, sea directa o indirectamente. Sea escrito o susurrado sobre sus labios, sea a través de besos, de caricias, de sonrisas amplias, todo por él las provoca, siempre.
¿Hace falta ser totalmente serios en las conversaciones que tenemos cuando nos vemos? De verdad no hace falta tener algo totalmente coherente, siempre terminamos desviándonos y hablando de cualquier otra cosa, menos del tema principal, y cuando intentamos retomarlo es un desastre, la risa nos gana.
Palabras y más palabras, recuerdos y más recuerdos, deseos y más deseos... Y sentimientos por doquier.
No hace falta escribir demasiado, siempre lo digo de alguna manera u otra, sea directa o indirectamente. Sea escrito o susurrado sobre sus labios, sea a través de besos, de caricias, de sonrisas amplias, todo por él las provoca, siempre.
¿Hace falta ser totalmente serios en las conversaciones que tenemos cuando nos vemos? De verdad no hace falta tener algo totalmente coherente, siempre terminamos desviándonos y hablando de cualquier otra cosa, menos del tema principal, y cuando intentamos retomarlo es un desastre, la risa nos gana.
Palabras y más palabras, recuerdos y más recuerdos, deseos y más deseos... Y sentimientos por doquier.
Sólo espero el día para volverte a ver.
Morir en tus labios y revivir de tus caricias...
22 de octubre de 2012
「Again?」
—¿Hacen falta más palabras para intentar explicar todo lo que sientes?
Ya no es necesario utilizar demasiado espacio, cuando está todo "tan claro".
—¿Claro? ¿Estás segura? Yo creo que falta algo.
¿Qué falta? Yo creo que nada falta...
—Si tu piensas que nada falta, no puedo hacer más que "comprender" lo que digas.
Es la pieza que faltaba para llenar mi vida, para hacerme feliz, para sentirme completa, amada. ¿A eso te referías? -cesé-
—Quemas, pero....
Pero aún no acepto que es verdad y no un sueño.
—Siempre me quitas la palabra. No te quita lo soñadora, es divertido saber que eres parte de ese conjunto.
Hace mucho que lo soy, pero siempre lo hacía en solitario, por miedo.
—¿Miedo a qué?
Primero, miedo a enamorarme de verdad, con todas sus letras, seguido a que alguien se entere de lo realmente soñadora que soy.
—¿Cuántos "Gracias por estar conmigo" o "Sois mi todo" debes recibir de su parte para darte cuenta de lo mucho que le importas?
Con que ese humano sea completamente mío, no exijo de muchas palabras comprometedoras, aunque me encantan cuando vienen de él.
—Lo dices todo tan segura, realmente me sorprende lo mucho que has cambiado. -ríe-
Gracias a él puedo hablar con seguridad y no con los movimientos en una balanza mental.
—Pero dime algo, ¿eres capaz de soltar su mano, dejarlo ir?
No, no pienso perder aquello que más amo, aprecio, adoro y siempre anhelé en esta vida.
Ya no es necesario utilizar demasiado espacio, cuando está todo "tan claro".
—¿Claro? ¿Estás segura? Yo creo que falta algo.
¿Qué falta? Yo creo que nada falta...
—Si tu piensas que nada falta, no puedo hacer más que "comprender" lo que digas.
Es la pieza que faltaba para llenar mi vida, para hacerme feliz, para sentirme completa, amada. ¿A eso te referías? -cesé-
—Quemas, pero....
Pero aún no acepto que es verdad y no un sueño.
—Siempre me quitas la palabra. No te quita lo soñadora, es divertido saber que eres parte de ese conjunto.
Hace mucho que lo soy, pero siempre lo hacía en solitario, por miedo.
—¿Miedo a qué?
Primero, miedo a enamorarme de verdad, con todas sus letras, seguido a que alguien se entere de lo realmente soñadora que soy.
—¿Cuántos "Gracias por estar conmigo" o "Sois mi todo" debes recibir de su parte para darte cuenta de lo mucho que le importas?
Con que ese humano sea completamente mío, no exijo de muchas palabras comprometedoras, aunque me encantan cuando vienen de él.
—Lo dices todo tan segura, realmente me sorprende lo mucho que has cambiado. -ríe-
Gracias a él puedo hablar con seguridad y no con los movimientos en una balanza mental.
—Pero dime algo, ¿eres capaz de soltar su mano, dejarlo ir?
No, no pienso perder aquello que más amo, aprecio, adoro y siempre anhelé en esta vida.
—「Tercera vez que vienes a visitar mis sueños. Siempre estaré atento de todo.」
20 de octubre de 2012
「LIBRA」 Pt. final
"[...] Por primera vez tuve ese miedo, que alguien no creyera en mí, está vez estaba siendo completamente honesta, no sentía la necesidad de mentirle en algún momento, por otro lado me sentía denigrante porque jamás había sido así, está vez tuve la gran sensación de estrecharla en mis brazos con fuerza para no perderle."
Haruko tenía su mirada esquiva por unos minutos, luego la alzó para enfrentarla contra la mía, un escalofrío recorrió mi cuerpo, era como si sus ojos me apuñalaran con frialdad, pero una sonrisa escapó de sus labios, parecía que todo estaba tranquilo y nada había sucedido. Dejé escapar un suspiro pesado y agité leve el bastón que traía conmigo, lo hice girar entre mis dedos, quería despistarme un momento pero la insistente mirada de la chica me llamaba, la risa suave también, el viento creo que gritaba que la mirara y le respondiera como debe ser y no algo completamente ambiguo. Un instantáneo abrazo rodeo mi cuello, un fuerte apretón y así mismo, estrechó mi cuerpo al de ella, mi bastón cayó con fuerza emitiendo un ruido molesto que no tomamos en cuenta, mi piel de gallina estaba aún más fría, mientras que la expresión en mi cara era totalmente graciosa, mis ojos como plato y mis brazos situándose lentamente en su fino torso. Una sensación nueva.
—Eres un ser especial, aunque no sepas expresar tus sentimientos como debe ser. —susurró Haruko en mi oído, intenté no estremecerme por aquel contacto tan cercano, era un lindo encuentro pero no era de típica costumbre, menos para mi. —Un demonio torpe. —dijo sin pelos en la lengua y sonrío amplio.
Para mi sorpresa, no me enojé, es más, reí un poco para acompañar su sonrisa carismática, aquel ser me alegraba de algún modo especial aunque en ocasiones mis palabras la dañaran o la hicieran dudar de mi 'querer'. Suavemente alejé mi cuerpo del suyo, ladee mi cabeza e hice tronar mis huesos, desvié mi mirada al piso donde el bastón había caído, nada me inspiró a cogerlo de ahí, sólo me dediqué a mirarlo y a pensar un momento. Ella, en cambio, seguía ahí pero esta vez con sus labios curvos en una sonrisa ladina, situó sus brazos de lado a lado después de que la alejé y se inclinó para encontrar nuevamente su mirada en la mía.
—Es difícil, tú también eres así. —levanté mi mirada rápidamente, ella hizo lo mismo y agitó sus alas para causar un poco de ánimo al ambiente, en efecto un viento suave sopló mi cabello e hizo que mi sombrero cayera, no tuve impulso de querer tomarlo, simplemente lo vi caer junto al bastón.
Haruko esbozó una risa inaudible, se agachó con dificultad y tomó mis cosas, asimismo se levantó y me las entregó con total afecto, como si fuera el regalo más esperado lo acepté, fijé mi mirada en el lazo que este traía y sonreí ladino.
—Lo sé, por algo te digo que eres torpe. —dio un paso atrás, rápidamente volteo su cuerpo, agitando nuevamente sus alas y volteó su rostro hacia mi, su mirada se encontró con la mía. —¿Seguiremos? —cerró sus ojos y con gentileza me sonrío.
No respondí inmediatamente, primero ubiqué el sombrero en mi cabeza, lo situé firme y seguido, mantuve el bastón en mi mano tomado desde la mitad. Tomé compostura, la misma sutileza que tenía al principio de todo esto y luego de cesar la mirada en su sonrisa, asentí con la cabeza como respuesta a su pregunta ansiosa. Tomó mi mano y enlazó sus dedos. Nuevamente mi piel se puso como gallina, nuevamente aquel tacto me hizo estremecer y solté otro de esos suspiros frustrados. Haruko emprendió el paso, y rápidamente la seguí. Ahora ella me guiaba por caminos diferentes, entre personas cuyos rostros eran borrosos para mi, cuyas miradas se posaban en nuestras vestimentas, en sus enormes alas, en mi divertida acción de jugar con el bastón entre los dedos, en nosotras. En fin, me dejé llevar.
Olvidé por completo que mi mano estaba enlazada con la suya, Haruko era la pequeña que debía entretener y así fue, en el camino le conté mil historias, diferentes cosas sobre donde estábamos, semejanzas notables entre nosotras, ella reía y asentía con su cabeza o simplemente aportaba con más cosas, complementábamos cada historia con diferentes ideas, frases o palabras nuevas para que sonara mejor. Inevitablemente en mi cabeza daba vueltas que debía responder el por qué estaba con ella, por qué la ayudaba.
—Sabes... —dije en un hilo de voz, ella dejó de reír y me observó atenta con una mirada felina que me causó un tanto de gracia, pero no lograba tranquilizarme. —Tú crees que soy aquella definición fija que tienen los de mi tipo. —suspiré y proseguí: —Pero no. A la vez sabes que soy diferente, por algo estoy acá hablando con mi contrincante, hasta podría decirse que aquel personaje que debería odiar. El tema es que todos tenemos un opuesto, en el ámbito que sea, y tú eres aquel opuesto que buscaba. —cesé con la mirada, mientras que ella estaba cada vez más atenta. —Tú eres lo que yo no tengo y, claramente, viceversa. A lo que quiero llegar es a que tú tenga una mirada muy diferente hacia mí, yo no vengo a destruir tu camino, vengo a fortalecerlo. Porque cada vez que caigas estaré para levantarte de alguna manera u otra, cada vez que no sepas que hacer intentaré buscar la solución. Porque soy más vieja y estoy segura que he recorrido la vida más veces de las que tú lo has hecho. He vivido una y otra vez la misma realidad de diferentes perspectivas. —suspiré pesado. —Es inútil, no sé expresarme. —negué firme.
Pensé en soltarme del agarre de su mano, pero ella lo apretó más, una sonrisa amplia estaba en su rostro oculto de su cabello, y lágrimas cesaban por sus suaves mejillas. Por efecto, soltó mi mano, se alzó a mi cuerpo y me abrazó, sollozando en mi hombro. Cerré mis ojos y nuevamente suspiré...
—Gracias... —interrumpió mi suspiro con su voz quebradiza y casi infantil. Correspondí a su abrazo por fin y escondí mi rostro en su cuello.
Ahuyenté las lágrimas, la voz quebrada y los jadeos de sorpresa, me mantuve ahí, abrazando firmemente a mi compañera, así es, a mi compañera. Ella sería el personaje al cual estuve esperando todo este tiempo para aventurarme por los diferentes caminos que nos ofrece esta vida. Aquel personaje en el que confiaré hasta la más triste verdad y viceversa, aquel ser que ofrecerá su hombro y asimismo seré yo con ella.
* * *
Ella es mi fiel acompañante, la que conoce gran parte de mi vida, aquel ser que ya conozco casi como la palma de mi mano. Siempre estaré para escuchar sus caprichos, ayudar en sus problemas aunque con suerte sepa solucionar los míos, hacerle sonreír, estar para ella en sí. Por cierto, aquel personaje llamado Haruko, es mi mejor amiga y hermana, la cual no necesariamente deba ser de sangre para amarla de esta manera.
18 de octubre de 2012
「Cuts」
—「Querida Emily... Debo hablar por ti.」
"Mi cuerpo débil como marioneta cayó en las colchas frías y ásperas de la cama, mi sonrisa estaba desvanecida totalmente, mi boca estaba curva a una pena eterna, cerré mis ojos un momento, sentía el cansancio recorrer mi piel, creando caricias poco suaves, suspiros afligidos escapaban de mis labios y el susurro de palabras inaudibles nacían de mi. Sólo pasaron unos minutos de aquella posición de nostalgia, pero mis veloces ojos se posaron en una sola cosa, aquel objeto sobre una mesa demacrada, oscura y sucia, estiré mi brazo, mis curiosos dedos tocaron aquel frío objeto y así, lo alcé frente a mi traviesa mirada, la tenue luz que entraba entre mis espesas y oscuras cortinas hacía que el filo de aquel objeto brillara con delicia, le dediqué el tiempo, lo observé, lo contemple y hasta acaricié el objeto cortante que tenía conmigo.
Un largo silencio que hace mucho estaba apoderado entre esas cuatro paredes con la puerta cerrada con pestillo, sola en una gran casa sin muchos muebles ni dedicación, levanté mi brazo izquierdo como una marioneta, mi mirada se posó en el filo, luego en mi blanca muñeca, sonreí amplio y luego hice que aquello se desvaneciera, apoyé el cortante en mi piel, presioné y deslice de esta, un ardor me recorrió el cuerpo, deje escapar un gemido de leve excitación al sentir aquella apertura en mi delicada piel, admiré como aquel líquido carmín fluía con lentitud, luego con un toque de desesperación, relamí mis labios y retiré el objeto. Repetí los pasos anteriores cinco, seis, siete... y más veces. Luego de observar el espectáculo, rápidamente cambié de mano el cortante, lo tomé con la izquierda, apoyé el filo y deje un corte profundo y lento desde mi muñeca hasta la cercanía del codo, por dentro, era todo tan satisfactorio...
Lancé el objeto a donde no pudiese verlo, y mi cuerpo por inercia se ladeo, mi mirada fija en un punto inexistente entre la pared y la cama, el líquido de color carmesí manchaba las blancas colchas, mis ojos se cerraron como si fuera el fin, cuando sólo eran simples cortes ejercidos en los brazos para buscar una solución, la peor solución. Aburrida de vivir gracias a pastillas, cinco a seis día y noche. Amante fiel de la cotidiana soledad que le dañaba, le perjudicaba, la traicionaba. Desquite de equivocación amorosa. Niñerías de la inexistente comprensión... De errores se aprende, pero eso jamás entró en mi cabeza. Jamás.
Estaba segura, que si volvía a mirar mi reflejo vería lo demacrada que estaba por culpa de todo eso. Me despreciaría aún más y llegaría a utilizar otros métodos."
"Mi cuerpo débil como marioneta cayó en las colchas frías y ásperas de la cama, mi sonrisa estaba desvanecida totalmente, mi boca estaba curva a una pena eterna, cerré mis ojos un momento, sentía el cansancio recorrer mi piel, creando caricias poco suaves, suspiros afligidos escapaban de mis labios y el susurro de palabras inaudibles nacían de mi. Sólo pasaron unos minutos de aquella posición de nostalgia, pero mis veloces ojos se posaron en una sola cosa, aquel objeto sobre una mesa demacrada, oscura y sucia, estiré mi brazo, mis curiosos dedos tocaron aquel frío objeto y así, lo alcé frente a mi traviesa mirada, la tenue luz que entraba entre mis espesas y oscuras cortinas hacía que el filo de aquel objeto brillara con delicia, le dediqué el tiempo, lo observé, lo contemple y hasta acaricié el objeto cortante que tenía conmigo.
Un largo silencio que hace mucho estaba apoderado entre esas cuatro paredes con la puerta cerrada con pestillo, sola en una gran casa sin muchos muebles ni dedicación, levanté mi brazo izquierdo como una marioneta, mi mirada se posó en el filo, luego en mi blanca muñeca, sonreí amplio y luego hice que aquello se desvaneciera, apoyé el cortante en mi piel, presioné y deslice de esta, un ardor me recorrió el cuerpo, deje escapar un gemido de leve excitación al sentir aquella apertura en mi delicada piel, admiré como aquel líquido carmín fluía con lentitud, luego con un toque de desesperación, relamí mis labios y retiré el objeto. Repetí los pasos anteriores cinco, seis, siete... y más veces. Luego de observar el espectáculo, rápidamente cambié de mano el cortante, lo tomé con la izquierda, apoyé el filo y deje un corte profundo y lento desde mi muñeca hasta la cercanía del codo, por dentro, era todo tan satisfactorio...
Lancé el objeto a donde no pudiese verlo, y mi cuerpo por inercia se ladeo, mi mirada fija en un punto inexistente entre la pared y la cama, el líquido de color carmesí manchaba las blancas colchas, mis ojos se cerraron como si fuera el fin, cuando sólo eran simples cortes ejercidos en los brazos para buscar una solución, la peor solución. Aburrida de vivir gracias a pastillas, cinco a seis día y noche. Amante fiel de la cotidiana soledad que le dañaba, le perjudicaba, la traicionaba. Desquite de equivocación amorosa. Niñerías de la inexistente comprensión... De errores se aprende, pero eso jamás entró en mi cabeza. Jamás.
Estaba segura, que si volvía a mirar mi reflejo vería lo demacrada que estaba por culpa de todo eso. Me despreciaría aún más y llegaría a utilizar otros métodos."
—「Perdóname... Emily.」
15 de octubre de 2012
「Accept」
Siempre me ha sido difícil aceptar que tus palabras sean más firmes que las mías, que puedas expresarte con dificultad pero lo hagas tan bien y preciso, en cambio yo puedo dar mil argumentos, decir mil palabras pero nada de estas llegarán tan bien como las tuyas.
Lágrimas han caído por estás frías y delicada mejillas hechas de porcelana fina. Sonrisas han nacido de mis medianos labios, que ni tan gruesos ni tan delgados siempre querrán acariciar de los tuyos. Suspiros que escapan de ellos y dejan que mi alma fluya frente a ti, cobije cada una de tus sonrisas pequeñas que me regalas cada vez que lo hago.
Entre tantas cosas más, una sonrisa, un beso y un cálido susurro en mi oído o sobre mis labios con aquella frase que tanto me gusta, estoy más que satisfecha, aunque me cueste aceptar que tus palabras son más completas que las mías...
Lágrimas han caído por estás frías y delicada mejillas hechas de porcelana fina. Sonrisas han nacido de mis medianos labios, que ni tan gruesos ni tan delgados siempre querrán acariciar de los tuyos. Suspiros que escapan de ellos y dejan que mi alma fluya frente a ti, cobije cada una de tus sonrisas pequeñas que me regalas cada vez que lo hago.
Entre tantas cosas más, una sonrisa, un beso y un cálido susurro en mi oído o sobre mis labios con aquella frase que tanto me gusta, estoy más que satisfecha, aunque me cueste aceptar que tus palabras son más completas que las mías...
12 de octubre de 2012
「純情」
Sentí esas cálidas lágrimas sobre mi hombro y extrañas emociones empezaron a crecer dentro de mí...
"Si sólo pudiera estar junto a él por siempre"
"Si sólo pudiera convertirme en alguien especial para él."
Pensamientos como esos iban de un lado a otro en mi cabeza y yo parado ahí, incapaz de alejar mis brazos y dejarlo ir.
"Si sólo pudiera estar junto a él por siempre"
"Si sólo pudiera convertirme en alguien especial para él."
Pensamientos como esos iban de un lado a otro en mi cabeza y yo parado ahí, incapaz de alejar mis brazos y dejarlo ir.
[J.R]
9 de octubre de 2012
「ー」
“—¿Todavía la querías?
—Sí. Por eso lloraba cuando veía algo que me emocionaba, porque no podía compartirlo con ella.” (Pedro Almodóvar).
—Sí. Por eso lloraba cuando veía algo que me emocionaba, porque no podía compartirlo con ella.” (Pedro Almodóvar).
6 de octubre de 2012
「無題・Untitled」 pt. final
[「無題・Untitled」 pt. 1]
Entre tantas raíces fácilmente pude haber tropezado y perdido el rastro de aquel personaje que me era conocido pero tenía miedo de recordarlo. En realidad me caí una sola vez y esté me esperó... No fue lo que pensé, pero lo hizo, me levanté sacudí mis rodillas lastimadas y el chico siguió su camino con velocidad pero el ruido que emitía saltando de rama en rama era ensordecedor y difícil de perder. Corrí nuevamente tras de él, la curiosidad me mataba cada vez más, quería saber que me iba a mostrar en esta ocasión. Recordé que la vez pasada me dijo cosas que iban a suceder a futuro, pues así fue. Todo lo que éste me dijo se había cumplido con toda naturalidad.
Un silencio atacó, no había ningún maldito ruido que me dijera donde iba a aparecer, donde estaba y si estaba sólo con el chico y con nadie más. Luego de eso, decidí caminar un poco más y escuché el sonido brutal de una cascada cargada de algún material contundente, así fue, aparecí frente aquella cascada con un río que no sabía donde iba a terminar y no era cualquier lugar, estaba plasmado en ese color carmesí que llevamos dentro, el ruido que emitía la caída del 'agua' carmesí retumbaba muy fuerte en mis oídos, por otra parte me parecía grotesco lo que estaba viendo y en cosa de segundos mi mirada se fijó en el chico anteriormente nombrado. No sabía si acercarme o quedarme ahí observando como este tenía sus pies descalzos en la orilla del río y casi laguna desbordada, seguido limpió sus manos sucias en su camisa blanca, manchando esta con barro, moho y sangre. ¿Sangre? Parece que el chico estuvo jugando aquí, dentro de eso, supongo.
—Deberías ver esto, es tu repertorio —dijo suavemente, volteándose hacia mi con total confianza ante su horroroso pero hermoso aspecto.
Analizando bien, ¿por qué le ha llamado repertorio? La duda se quedó en mi cabeza, así que sin más que hacer, me acerque y me situé a sólo centímetros del mayor, supongo que era mayor, era más algo que yo, tenía la voz un tanto ronca, sólo eso pude deducir. Mi introvertida mirada lo analizaba de pies a cabeza, quería saber con quien estaba tratando, pero no era más que un chico de palabras justas y necesarias, no acudía a largos pretextos para dar a entender ciertas cosas.
El mayor se agachó con sumo cuidado, introdujo su mano en el agua carmín y sacó un corazón, palpitando y tan real como yo, quizás como él no. Quedé levemente sorprendida por aquel acto, se enderezo con brutalidad, tomó mi mano con sus fríos y extraños dedos sin uso y posó el latente corazón, su textura extraña se apoderaba de mi tacto, mis yemas estaban nerviosas, mis ojos posados totalmente en aquello y mis labios tiritaban sin saber que seguía después.
—Esto, no es mío, tampoco es tuyo. —musitó mi acompañante, suspiró y continuó: —Yo sé que tú no eres mortal, eres alguien totalmente diferente. —ladeo su cabeza e intentó contener su risa, pero fue imposible, su enorme boca estaba completamente curva a una sonrisa burlona, emitiendo aquel sonido que por un momento aborrecí pero estaba tan concentrada en o que tenía entre mis dedos que ya nada importaba.
—¿Y qué hago yo con esto? —un hilo de voz escapó de mis labios. El chico posó sus dedos y puntiagudas uñas en mi hombro.
—Es uno de los tantos, pero este es diferente y aún más actual. —Dijo sin más.
—¿Uno de los tantos? Tú te refieres a que... —preferí callar y él asintió con su cabeza, riendo, sus dientes ennegrecidos me daban pudor pero a pesar de todo tenía un aspecto divertido.
—Exactamente.
No emitió otra palabra más, yo tampoco sabía que más decir, tenía tan claro como... ¿el agua? Que aquel lugar, repleto de sangre era cada una de las personas que he 'botado' de mi vida. El corazón seguía en mi mano, no dejaba de palpitar con total naturalidad, me emocionaba verlo así, sabía que era de él o eso creía. Una grotesca idea pasó por mi cabeza, pensaba besar aquello que tenía en mi mano, cuando ya estaba lista para hacerlo. Los veloces dedos del mayor me quitaron el corazón de mi propiedad, con su mano libre tomó mi cuello y me lanzó sin ningún tipo de compasión al río, un río que en medio era completamente hondo, diferentes texturas me tocaban, me corté con diferentes objetos que se hallaban dentro, no sabía como salir de ahí ya que por desgracia me sentía totalmente torpe que ni nadar podía hacer. Con impulsos logré salir de aquello y mis pies cortados me impidieron caminar, me senté en la orilla con la respiración entrecortada del simple susto y los cortes en brazos, cuello y torso me ardían. Observé mis brazos con heridas desde la muñeca hasta el codo, divisaba mi piel, venas, carne y hueso, la sangre fluía lentamente, eso me sorprendió. El chico reía desconsideradamente y me lanzó el corazón como si fuera un juguete, lo tomé con cuidado y lo refugié entre mis nerviosos dedos. Desconcertada, no sabia que quería lograr el mayor conmigo. Ya logró asustarme, ponerme totalmente nerviosa y paranoica, al borde de sentir aún más miedo y dañarme corporalmente lanzándome al río horriblemente profundo y desconocido en contenido. Mis heridas dejaron de sangrar, pero quemaban demasiado, me daban leven punzadas en el pecho y espalda, era una sensación extraña pero excitante, era tan fuerte el dolor que me tranquilizaba de algún modo.
—¿Te lo quedas o lo tiras tal como lo hice contigo? —preguntó con voz seria, con sus labios curvados en apatía.
Una duda estaba muy amplia en mi, si me lo quedaba, ¿qué debía hacer para cuidarlo para siempre? Lo otro fueron preguntas sueltas que no tenían mucho que ver, acaricie el tibio corazón que tenía en mis manos y lo observé.
—Me lo quedo. Aunque no sepa como cuidarlo... —musité y mis lágrimas cayeron lentamente, no eran trasparentes y saladas, era una sustancia negra que quemaba, tocaba mis labios y tenía un sabor agrío.
Cerré mis ojos con fuerza para detenerme pero fue en vano. El chico caminó hacia mi, tuve miedo cuando posó su mano en mi mejilla, sus largas garras acariciaban de esta y sentía que en algún momento me cortaban como castigo, pero no fue así. Abrí lentamente mis ojos, y este seguía frente a mi, agachado a mi porte y con una mirada serena... ¿Qué le había sucedido a aquel monstruo que me asustó, me lanzó al río sin pudor y además se burla? ¿Compasión o simple pena? Besó mi frente, una sensación fría me causó escalofrío, sus labios eran tan suaves que me recordaba a él, sus yemas acariciaban suavemente como si mi piel fuera de porcelana y una sonrisa solemne nació que... Me despertó.
Entre tantas raíces fácilmente pude haber tropezado y perdido el rastro de aquel personaje que me era conocido pero tenía miedo de recordarlo. En realidad me caí una sola vez y esté me esperó... No fue lo que pensé, pero lo hizo, me levanté sacudí mis rodillas lastimadas y el chico siguió su camino con velocidad pero el ruido que emitía saltando de rama en rama era ensordecedor y difícil de perder. Corrí nuevamente tras de él, la curiosidad me mataba cada vez más, quería saber que me iba a mostrar en esta ocasión. Recordé que la vez pasada me dijo cosas que iban a suceder a futuro, pues así fue. Todo lo que éste me dijo se había cumplido con toda naturalidad.
Un silencio atacó, no había ningún maldito ruido que me dijera donde iba a aparecer, donde estaba y si estaba sólo con el chico y con nadie más. Luego de eso, decidí caminar un poco más y escuché el sonido brutal de una cascada cargada de algún material contundente, así fue, aparecí frente aquella cascada con un río que no sabía donde iba a terminar y no era cualquier lugar, estaba plasmado en ese color carmesí que llevamos dentro, el ruido que emitía la caída del 'agua' carmesí retumbaba muy fuerte en mis oídos, por otra parte me parecía grotesco lo que estaba viendo y en cosa de segundos mi mirada se fijó en el chico anteriormente nombrado. No sabía si acercarme o quedarme ahí observando como este tenía sus pies descalzos en la orilla del río y casi laguna desbordada, seguido limpió sus manos sucias en su camisa blanca, manchando esta con barro, moho y sangre. ¿Sangre? Parece que el chico estuvo jugando aquí, dentro de eso, supongo.
—Deberías ver esto, es tu repertorio —dijo suavemente, volteándose hacia mi con total confianza ante su horroroso pero hermoso aspecto.
Analizando bien, ¿por qué le ha llamado repertorio? La duda se quedó en mi cabeza, así que sin más que hacer, me acerque y me situé a sólo centímetros del mayor, supongo que era mayor, era más algo que yo, tenía la voz un tanto ronca, sólo eso pude deducir. Mi introvertida mirada lo analizaba de pies a cabeza, quería saber con quien estaba tratando, pero no era más que un chico de palabras justas y necesarias, no acudía a largos pretextos para dar a entender ciertas cosas.
El mayor se agachó con sumo cuidado, introdujo su mano en el agua carmín y sacó un corazón, palpitando y tan real como yo, quizás como él no. Quedé levemente sorprendida por aquel acto, se enderezo con brutalidad, tomó mi mano con sus fríos y extraños dedos sin uso y posó el latente corazón, su textura extraña se apoderaba de mi tacto, mis yemas estaban nerviosas, mis ojos posados totalmente en aquello y mis labios tiritaban sin saber que seguía después.
—Esto, no es mío, tampoco es tuyo. —musitó mi acompañante, suspiró y continuó: —Yo sé que tú no eres mortal, eres alguien totalmente diferente. —ladeo su cabeza e intentó contener su risa, pero fue imposible, su enorme boca estaba completamente curva a una sonrisa burlona, emitiendo aquel sonido que por un momento aborrecí pero estaba tan concentrada en o que tenía entre mis dedos que ya nada importaba.
—¿Y qué hago yo con esto? —un hilo de voz escapó de mis labios. El chico posó sus dedos y puntiagudas uñas en mi hombro.
—Es uno de los tantos, pero este es diferente y aún más actual. —Dijo sin más.
—¿Uno de los tantos? Tú te refieres a que... —preferí callar y él asintió con su cabeza, riendo, sus dientes ennegrecidos me daban pudor pero a pesar de todo tenía un aspecto divertido.
—Exactamente.
No emitió otra palabra más, yo tampoco sabía que más decir, tenía tan claro como... ¿el agua? Que aquel lugar, repleto de sangre era cada una de las personas que he 'botado' de mi vida. El corazón seguía en mi mano, no dejaba de palpitar con total naturalidad, me emocionaba verlo así, sabía que era de él o eso creía. Una grotesca idea pasó por mi cabeza, pensaba besar aquello que tenía en mi mano, cuando ya estaba lista para hacerlo. Los veloces dedos del mayor me quitaron el corazón de mi propiedad, con su mano libre tomó mi cuello y me lanzó sin ningún tipo de compasión al río, un río que en medio era completamente hondo, diferentes texturas me tocaban, me corté con diferentes objetos que se hallaban dentro, no sabía como salir de ahí ya que por desgracia me sentía totalmente torpe que ni nadar podía hacer. Con impulsos logré salir de aquello y mis pies cortados me impidieron caminar, me senté en la orilla con la respiración entrecortada del simple susto y los cortes en brazos, cuello y torso me ardían. Observé mis brazos con heridas desde la muñeca hasta el codo, divisaba mi piel, venas, carne y hueso, la sangre fluía lentamente, eso me sorprendió. El chico reía desconsideradamente y me lanzó el corazón como si fuera un juguete, lo tomé con cuidado y lo refugié entre mis nerviosos dedos. Desconcertada, no sabia que quería lograr el mayor conmigo. Ya logró asustarme, ponerme totalmente nerviosa y paranoica, al borde de sentir aún más miedo y dañarme corporalmente lanzándome al río horriblemente profundo y desconocido en contenido. Mis heridas dejaron de sangrar, pero quemaban demasiado, me daban leven punzadas en el pecho y espalda, era una sensación extraña pero excitante, era tan fuerte el dolor que me tranquilizaba de algún modo.
—¿Te lo quedas o lo tiras tal como lo hice contigo? —preguntó con voz seria, con sus labios curvados en apatía.
Una duda estaba muy amplia en mi, si me lo quedaba, ¿qué debía hacer para cuidarlo para siempre? Lo otro fueron preguntas sueltas que no tenían mucho que ver, acaricie el tibio corazón que tenía en mis manos y lo observé.
—Me lo quedo. Aunque no sepa como cuidarlo... —musité y mis lágrimas cayeron lentamente, no eran trasparentes y saladas, era una sustancia negra que quemaba, tocaba mis labios y tenía un sabor agrío.
Cerré mis ojos con fuerza para detenerme pero fue en vano. El chico caminó hacia mi, tuve miedo cuando posó su mano en mi mejilla, sus largas garras acariciaban de esta y sentía que en algún momento me cortaban como castigo, pero no fue así. Abrí lentamente mis ojos, y este seguía frente a mi, agachado a mi porte y con una mirada serena... ¿Qué le había sucedido a aquel monstruo que me asustó, me lanzó al río sin pudor y además se burla? ¿Compasión o simple pena? Besó mi frente, una sensación fría me causó escalofrío, sus labios eran tan suaves que me recordaba a él, sus yemas acariciaban suavemente como si mi piel fuera de porcelana y una sonrisa solemne nació que... Me despertó.
* * *
¿Qué fue todo eso? Ni idea... Después de dañarme, siempre me cuida... Además es segunda vez que aquel personaje ataca mis sueños y al final termina siendo igual que él.
4 de octubre de 2012
「Course」
"Ahora es cuando finalmente tomas el gusto por el rumbo que llevas... Se vuelve completamente parte de tu vida y si llegan a cambiar ese camino que seguías indudablemente, sentirás como todo se desgarra y cae en unos cuantos parpadeos... Y para no caer, como solución decides cambiar drásticamente aunque dañes a todos a tu alrededor y aún peor, a ti con heridas que forman cicatrices que jamás serán olvidadas que significan cada una de ellas."
1 de octubre de 2012
「Paris」
Esa tarde fue completamente larga, yo sabía que si seguía ahí bajo la sombra de ese frondoso árbol iba a pescar un resfrío, la banca estaba tan fría como la brisa desordenada que me molestaba en ese momento. Estuve ahí un largo rato, mirando como unos pájaros negros volaban y se posaban de rama en rama, ellos eran libres de ir donde quisieran en cambio yo... ¿Dónde estaba? Miraba el parque vacío, apreciaba la enorme pileta que se veía a lo lejos con sus esplendorosos chorros de agua que en ocasiones eran altos y otras veces bajos, el viento mecía uno de los columpios, recordé cuando me subía a estos y me creía un pájaro más de los que me acompañaban, otras veces me enrollaba daba vueltas, cantaba una canción cualquiera y me mareaba, era tonto, niñato, pero me gustaba.
Estaba decidida a levantarme, a dejar de estar sola mientras el Sol descendía con serenidad, nadie lo apuraba, a mi tampoco, nadie me aceleraba el paso, nada me hacía huir con desespero, estaba ahí sin más que hacer, o eso creí. Ordené mi chaqueta, sacudí mi largo cabello lacio y alcé la vista, no estaba tan sola como pensé, un tipo delgado estaba frente a mi con su cabello corto y la mirada realmente impregnada en mis ojos, sentí un cosquilleo, me era conocida esa sonrisa pequeña, esa ceja alzada con diversión y el estimulante abrazo que recibí a los pocos segundos de admirarlo. Un calor recorrió mi cuerpo... "No pensé encontrarte acá." Eso pensaba en ese momento, pero creo que no importaba, porque la persona que más amo estaba entregándome toda su vida en un simple abrazo. Se soltó con suavidad, una sonrisa se escapó de mis tensos labios y una lágrima se arrancó cuando ella se asomó tras de él, su mirada curiosa estaba posada en mi, esa mirada traviesa que siempre he amado desde la primera vez que la vi, la pequeña con cabello largos y ondulados como deberían ser los míos, me reconoció y me abrazó con fuerza, una fuerza tan suave que extrañaba, a ambos les extrañaba. "¿Qué hacen ustedes aquí?" mi mirada empapada preguntaba, estaba tan feliz y a la vez tan triste de que me vieran así, estaba decrepita, esa semana en aquel lugar me tenía melancólica, siempre anhelé visitar esta ciudad, pero tuve que venir sola, no sé por qué fue así, me deprimía porque cada vez que pasaba por las cafeterías, el café cargado me tentaba, así mismo podía tentarlo a él y a la pequeña. Siempre antes de dormir bebía una taza de té muy dulce, veía mi reflejo y una lágrima huía de mis ojos cayendo dentro, este suave aroma me recordaba a él y su gran vicio por este.
Encorvé leve mi espalda, me agaché al porte de la pequeña y besé su frente, ella sin más me dijo: "Mamá, papá y yo te amamos demasiado." Acto seguido, me sonrió amplio. Ella parecía un ángel y sus palabras me llenaron, me sentí viva otra vez. Alcé mi mirada y una sonrisa permanente estaba en el rostro del hombre que más amo, nuevamente ese cosquilleo recorrió mi cuerpo al ver aquello y sonreí. Enderecé mi espalda, levantándome con cuidado y enlacé mis dedos en los del mayor, la pequeña se adelantó un poco, divertida y risueña como siempre. Al observarla, un inesperado suspiro se escapó de mis labios cuando al mismo tiempo el mayor tomó mi mentón con su mano libre y posó un ligero beso en mi ansiosa boca, extrañaba ese cálido sabor, el sabor de la seguridad de amarnos, de estar juntos, de ser uno otra vez.
Aquí la oscuridad era el ser supremo, las estrellas los testigos, las luces para guiar nuestro camino, cafeterías con cierta cantidad de personas pasando la fría noche con un tibio café entre sus manos. Los tres continuábamos en un paso lento y sereno, observando cada detalle de ese hermoso lugar para guardarlo para siempre en nuestros recuerdos...
Paris, la capital que anhelo visitar, siempre y cuando él y ella estén a mi lado. Si no fuera por estos, yo no estaría acá.
Estaba decidida a levantarme, a dejar de estar sola mientras el Sol descendía con serenidad, nadie lo apuraba, a mi tampoco, nadie me aceleraba el paso, nada me hacía huir con desespero, estaba ahí sin más que hacer, o eso creí. Ordené mi chaqueta, sacudí mi largo cabello lacio y alcé la vista, no estaba tan sola como pensé, un tipo delgado estaba frente a mi con su cabello corto y la mirada realmente impregnada en mis ojos, sentí un cosquilleo, me era conocida esa sonrisa pequeña, esa ceja alzada con diversión y el estimulante abrazo que recibí a los pocos segundos de admirarlo. Un calor recorrió mi cuerpo... "No pensé encontrarte acá." Eso pensaba en ese momento, pero creo que no importaba, porque la persona que más amo estaba entregándome toda su vida en un simple abrazo. Se soltó con suavidad, una sonrisa se escapó de mis tensos labios y una lágrima se arrancó cuando ella se asomó tras de él, su mirada curiosa estaba posada en mi, esa mirada traviesa que siempre he amado desde la primera vez que la vi, la pequeña con cabello largos y ondulados como deberían ser los míos, me reconoció y me abrazó con fuerza, una fuerza tan suave que extrañaba, a ambos les extrañaba. "¿Qué hacen ustedes aquí?" mi mirada empapada preguntaba, estaba tan feliz y a la vez tan triste de que me vieran así, estaba decrepita, esa semana en aquel lugar me tenía melancólica, siempre anhelé visitar esta ciudad, pero tuve que venir sola, no sé por qué fue así, me deprimía porque cada vez que pasaba por las cafeterías, el café cargado me tentaba, así mismo podía tentarlo a él y a la pequeña. Siempre antes de dormir bebía una taza de té muy dulce, veía mi reflejo y una lágrima huía de mis ojos cayendo dentro, este suave aroma me recordaba a él y su gran vicio por este.
Encorvé leve mi espalda, me agaché al porte de la pequeña y besé su frente, ella sin más me dijo: "Mamá, papá y yo te amamos demasiado." Acto seguido, me sonrió amplio. Ella parecía un ángel y sus palabras me llenaron, me sentí viva otra vez. Alcé mi mirada y una sonrisa permanente estaba en el rostro del hombre que más amo, nuevamente ese cosquilleo recorrió mi cuerpo al ver aquello y sonreí. Enderecé mi espalda, levantándome con cuidado y enlacé mis dedos en los del mayor, la pequeña se adelantó un poco, divertida y risueña como siempre. Al observarla, un inesperado suspiro se escapó de mis labios cuando al mismo tiempo el mayor tomó mi mentón con su mano libre y posó un ligero beso en mi ansiosa boca, extrañaba ese cálido sabor, el sabor de la seguridad de amarnos, de estar juntos, de ser uno otra vez.
Aquí la oscuridad era el ser supremo, las estrellas los testigos, las luces para guiar nuestro camino, cafeterías con cierta cantidad de personas pasando la fría noche con un tibio café entre sus manos. Los tres continuábamos en un paso lento y sereno, observando cada detalle de ese hermoso lugar para guardarlo para siempre en nuestros recuerdos...
* * *
Paris, la capital que anhelo visitar, siempre y cuando él y ella estén a mi lado. Si no fuera por estos, yo no estaría acá.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)










