6 de octubre de 2012

「無題・Untitled」 pt. final

[「無題・Untitled」 pt. 1]

Entre tantas raíces fácilmente pude haber tropezado y perdido el rastro de aquel personaje que me era conocido pero tenía miedo de recordarlo. En realidad me caí una sola vez y esté me esperó... No fue lo que pensé, pero lo hizo, me levanté sacudí mis rodillas lastimadas y el chico siguió su camino con velocidad pero el ruido que emitía saltando de rama en rama era ensordecedor y difícil de perder. Corrí nuevamente tras de él, la curiosidad me mataba cada vez más, quería saber que me iba a mostrar en esta ocasión. Recordé que la vez pasada me dijo cosas que iban a suceder a futuro, pues así fue. Todo lo que éste me dijo se había cumplido con toda naturalidad.

Un silencio atacó, no había ningún maldito ruido que me dijera donde iba a aparecer, donde estaba y si estaba sólo con el chico y con nadie más. Luego de eso, decidí caminar un poco más y escuché el sonido brutal de una cascada cargada de algún material contundente, así fue, aparecí frente aquella cascada con un río que no sabía donde iba a terminar y no era cualquier lugar, estaba plasmado en ese color carmesí que llevamos dentro, el ruido que emitía la caída del 'agua' carmesí retumbaba muy fuerte en mis oídos, por otra parte me parecía grotesco lo que estaba viendo y en cosa de segundos mi mirada se fijó en el chico anteriormente nombrado. No sabía si acercarme o quedarme ahí observando como este tenía sus pies descalzos en la orilla del río y casi laguna desbordada, seguido limpió sus manos sucias en su camisa blanca, manchando esta con barro, moho y sangre. ¿Sangre? Parece que el chico estuvo jugando aquí, dentro de eso, supongo.

—Deberías ver esto, es tu repertorio —dijo suavemente, volteándose hacia mi con total confianza ante su horroroso pero hermoso aspecto.

Analizando bien, ¿por qué le ha llamado repertorio? La duda se quedó en mi cabeza, así que sin más que hacer, me acerque y me situé a sólo centímetros del mayor, supongo que era mayor, era más algo que yo, tenía la voz un tanto ronca, sólo eso pude deducir. Mi introvertida mirada lo analizaba de pies a cabeza, quería saber con quien estaba tratando, pero no era más que un chico de palabras justas y necesarias, no acudía a largos pretextos para dar a entender ciertas cosas.

El mayor se agachó con sumo cuidado, introdujo su mano en el agua carmín y sacó un corazón, palpitando y tan real como yo, quizás como él no. Quedé levemente sorprendida por aquel acto, se enderezo con brutalidad, tomó mi mano con sus fríos y extraños dedos sin uso y posó el latente corazón, su textura extraña se apoderaba de mi tacto, mis yemas estaban nerviosas, mis ojos posados totalmente en aquello y mis labios tiritaban sin saber que seguía después.

—Esto, no es mío, tampoco es tuyo. —musitó mi acompañante, suspiró y continuó: —Yo sé que tú no eres mortal, eres alguien totalmente diferente. —ladeo su cabeza e intentó contener su risa, pero fue imposible, su enorme boca estaba completamente curva a una sonrisa burlona, emitiendo aquel sonido que por un momento aborrecí pero estaba tan concentrada en o que tenía entre mis dedos que ya nada importaba.
 —¿Y qué hago yo con esto? —un hilo de voz escapó de mis labios. El chico posó sus dedos y puntiagudas uñas en mi hombro.
—Es uno de los tantos, pero este es diferente y aún más actual. —Dijo sin más.
—¿Uno de los tantos? Tú te refieres a que... —preferí callar y él asintió con su cabeza, riendo, sus dientes ennegrecidos me daban pudor pero a pesar de todo tenía un aspecto divertido.
—Exactamente.

No emitió otra palabra más, yo tampoco sabía que más decir, tenía tan claro como... ¿el agua? Que aquel lugar, repleto de sangre era cada una de las personas que he 'botado' de mi vida. El corazón seguía en mi mano, no dejaba de palpitar con total naturalidad, me emocionaba verlo así, sabía que era de él o eso creía. Una grotesca idea pasó por mi cabeza, pensaba besar aquello que tenía en mi mano, cuando ya estaba lista para hacerlo. Los veloces dedos del mayor me quitaron el corazón de mi propiedad, con su mano libre tomó mi cuello y me lanzó sin ningún tipo de compasión al río, un río que en medio era completamente hondo, diferentes texturas me tocaban, me corté con diferentes objetos que se hallaban dentro, no sabía como salir de ahí ya que por desgracia me sentía totalmente torpe que ni nadar podía hacer. Con impulsos logré salir de aquello y mis pies cortados me impidieron caminar, me senté en la orilla con la respiración entrecortada del simple susto y los cortes en brazos, cuello y torso me ardían. Observé mis brazos con heridas desde la muñeca hasta el codo, divisaba mi piel, venas, carne y hueso, la sangre fluía lentamente, eso me sorprendió. El chico reía desconsideradamente y me lanzó el corazón como si fuera un juguete, lo tomé con cuidado y lo refugié entre mis nerviosos dedos. Desconcertada, no sabia que quería lograr el mayor conmigo. Ya logró asustarme, ponerme totalmente nerviosa y paranoica, al borde de sentir aún más miedo y dañarme corporalmente lanzándome al río horriblemente profundo y desconocido en contenido. Mis heridas dejaron de sangrar, pero quemaban demasiado, me daban leven punzadas en el pecho y espalda, era una sensación extraña pero excitante, era tan fuerte el dolor que me tranquilizaba de algún modo.

—¿Te lo quedas o lo tiras tal como lo hice contigo? —preguntó con voz seria, con sus labios curvados en apatía.

Una duda estaba muy amplia en mi, si me lo quedaba, ¿qué debía hacer para cuidarlo para siempre? Lo otro fueron preguntas sueltas que no tenían mucho que ver, acaricie el tibio corazón que tenía en mis manos y lo observé.

—Me lo quedo. Aunque no sepa como cuidarlo... —musité y mis lágrimas cayeron lentamente, no eran trasparentes y saladas, era una sustancia negra que quemaba, tocaba mis labios y tenía un sabor agrío.

Cerré mis ojos con fuerza para detenerme pero fue en vano. El chico caminó hacia mi, tuve miedo cuando posó su mano en mi mejilla, sus largas garras acariciaban de esta y sentía que en algún momento me cortaban como castigo, pero no fue así. Abrí lentamente mis ojos, y este seguía frente a mi, agachado a mi porte y con una mirada serena... ¿Qué le había sucedido a aquel monstruo que me asustó, me lanzó al río sin pudor y además se burla? ¿Compasión o simple pena? Besó mi frente, una sensación fría me causó escalofrío, sus labios eran tan suaves que me recordaba a él, sus yemas acariciaban suavemente como si mi piel fuera de porcelana y una sonrisa solemne nació que... Me despertó.

* * *

¿Qué fue todo eso? Ni idea... Después de dañarme, siempre me cuida... Además es segunda vez que aquel personaje ataca mis sueños y al final termina siendo igual que él.